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  • Ascendido a Miembro de Número en la Academia de la Historia de Cartagena de Indias por "Entre las huellas de la India Catalina", 29 de junio de 2017
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Siete equivocaciones con la India Catalina. CUARTA: Afearla física y moralmente para deformarla y ocultarla en la Historia de América

Visión deformada de la India Catalina propuesta por sus detractores del siglo XX y XXI  (Imagen del Blog de Hernán Urbina Joiro)

No es fortuito que las personas que intentan negar —sin investigar nada al respecto— a la India Catalina histórica, casi siempre incluyen en un sólo párrafo los adjetivos con que ansían reducirla: enana, traidora y prostituta.

El interés de «afear» físicamente a la India Catalina, atribuyéndole una presunta apariencia de «enana», ofendiendo además a un enorme grupo humano, puesto que llegaron a decir que era «enana y cabezona» por pertenecer a la etnia Mokaná, arranca —como todo afán ligero y desesperado por canalizar el odio a cualquier precio— de invectivas sin fundamento en los registros históricos, aunque sí con razones sondables en el propio siglo XVI. La misma motivación para «afearla físicamente» es la misma que con que se buscó «afearla moral o éticamente» con los apelativos de prostituta y traidora, tiempo después de que se consumara la conquista de Cartagena de Indias, curiosamente el tiempo en que ella acusó a Pedro de Heredia de robar el oro de la campaña, es decir, el tiempo en que ella pasó al bando de los acusadores de Heredia, que al final resultó ser el bando de los perdedores, de los derrotados por el Gobernador de Cartagena de Indias.

Los detractores de la India Catalina son ignorantes, entre otras cuestiones, de que las palabras prostituta, enana y traidora están íntimamente conectadas; como tampoco han sabido que, pese a escupir mentiras, tienen algo de razón. Según Corominas y Pascual, la palabra puta deriva —al igual que el antiguo término italiano putto o putta— del latín vulgar puttus, que significa niño o niña, que describe a alguien que no ha crecido lo suficiente, a alguien de edad inferior, como la América Mestiza rezagada, como la India Catalina que quedó a medio camino de ser una venerable india sobrina de caciques principales, como lo era en su infancia, o una respetable india españolizada y cristianizada, como las hubo en el siglo XVI.

Comentan, además, Corominas y Pascual la estrecha relación de la palabra puta con el latín putida, que significa hedionda, podrida, de mal olor, o si se quiere: viciadatraicionada, como la América corrompida que principió en el siglo XVI; como la India Catalina, de todas formas, extraviada violentamente desde su infancia por la ideología conquistadora de España y traicionada por su marido concubino, Pedro de Heredia, que robó el oro que ella misma ayudó a recabar para la campaña «salvífica».

El asunto de su «fealdad», publicado en diarios y panfletos, radicaba en que la India Catalina debía ser «enana y cabezona» por pertenecer a la etnia Mokaná. Al respecto, citando las primeras descripciones de la etnia Mokaná que hicieron los españoles en el siglo XVI, el historiador colombiano Héctor Tovar Pinzón recuerda que decían que eran «antes grandes que pequeños, de buena razón y discurso, de color bruna como la de todos los demás indios y en algunas partes entre leonado y amarillo, las mujeres de buen parecer y facciones»; o, como lo indican los investigadores Álvaro Baquero y Ada De la Hoz: «hombres y mujeres de mediana estatura» y no propiamente «chiquitos y cabezones», como alguien pudiera pretender que fueran, además de manera  uniforme —como clonados— los integrantes de la etnia Mokaná.

Agreguemos un par de contenidos más. Juan de Castellanos hizo en el siglo XVI un retrato de las indígenas de la región de Cartagena de Indias:

Las mujeres de gran hermosura.

En el año de 2012 encontramos en el Archivo General de Indias una declaración de un principal de la hueste de Heredia, Gonzalo Sánchez, hecha en Cartagena de Indias, el 26 de noviembre de 1535, donde denuncia que Heredia sólo escogía, para su acompañamiento, indias hermosas:

las yndias hermosas que en las entradas se tomavan el dicho governador las tomava e tomo para sy e las otras las hazia soltar syn dar ninguna a los conquistadores ni pobladores de la tierra, e que pública boz e fama hera entre los dichos pobladores e conquistadores que el dicho governador Pedro de Heredia se echava con ellas syn ser cristianas…

Los enemigos de la India Catalina no se identifican con claridad en el siglo XVI y en cambio sí se pueden señalar sin equívocos —por más que lo disimulen— en el siglo XX y en el siglo XXI, especialmente después del año 2006, cuando parece que habrían «descubierto» que, a fin de cuentas, sí había existido, pero que había que designarla como enanaprostituta y traidora, lo cual, en realidad, entredice —positivamente— que estos malquerientes podrían, si se lo proponen con entereza, hacer «otros descubrimientos» sobre ella, menos lamentables que los que han expresado hasta ahora.

HERNÁN URBINA JOIRO

 

Entre las Huellas de la India Catalina (Hernán Urbina Joiro)
Segunda Edición. Universidad del Rosario. 2017
ISBN: 9789587388312

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