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  • Ascendido a Miembro de Número en la Academia de la Historia de Cartagena de Indias por "Entre las huellas de la India Catalina", 29 de junio de 2017
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REGRESANDO A IMÁGENES LOS VERSOS

HERNÁN URBINA JOIRO

Tal vez, sería más preciso decir: Regresando los versos a «otras imágenes», si reparamos en que los versos surgen de una imagen previa, surgen de eso que se visualiza en la mente, aunque eso mismo sea dominado por un olor o un sonido o una sensación. Pero el punto es que ese verso luego puede tener, incluso, para el mismo autor, nuevas lecturas —pueden leérsele otras imágenes— y ya no digamos qué cosas puede leer el público, que deconstruye el poema y lo arma como quiera en su cabeza.

En esto mismo radica la casi infranqueable dificultad de encontrar un público homogéneamente conforme con las versiones cinematográficas de las obras literarias conocidas: Es muy difícil que el director logre hacer coincidir eso que él decide mostrar en la pantalla con lo que ya tenía registrado el espectador en su mente, en su emocionalidad, moldeado por su cultura, por sus preconcepciones en torno a la obra original. Son muy pocos los casos afortunados. Quizás, El nombre de la rosa, de Umberto Eco, sea una de esas extrañas coincidencias felices para casi todos los lectores y espectadores de la novela y el filme del mismo nombre.

Se trataría, entonces, en estos casos de las obras originales que se llevan a lo audiovisual, de devolverlas a «otra imagen»; en verdad se crea «otra obra», aunque esté elaborada con nuevas imágenes afines y aunque se derive desde una imagen original común. El propio Umberto Eco llama a este proceso por Traducción intersemiótica, lo que es ni más ni menos que hacer otra creación a partir de una previa.

Viene todo esto a colación, porque cuando surgió la idea de hacer una obra audiovisual en honor a Cartagena de Indias en su Bicentenario, y basada en mi obra Mi sueño eres tú, dije que aunque esos versos sí retratan en mucho la paisajística de la ciudad y bastante de eso que se experimenta al colocar los pies sobre las calles de Cartagena, mejor intentaría, de una vez, hacer otra obra. Me empeñé en hacer un guión literario para un cortometraje, dejando como banda sonora la misma obra musical, Mi sueño eres tú, grabada por el gran tenor Iván Villazón. Intenté, entonces, recrear otra historia, incorporando, incluso, elementos de la conmemoración de estos 200 años de Independencia de la ciudad, elementos que bien ligan con las guerras que libra todo aquel que persigue a la felicidad elusiva, aunque sea por alguna de esas bellísimas calles que tiene Cartagena de Indias.

Me pareció que ayudaba mucho a elaborar este guión, con este mismo tema musical, Mi sueño eres tú, como banda sonora, el hecho de que Cartagena de Indias sea percibida por la mayoría de personas como si fuera una mujer —Caribeña, mulata, bella, cantadora, que aún sufre en silencio— y que eso mismo lo sabía trasmitir, así de verosímil, la reina cartagenera Geraldine Álvarez.

Pero terminado ese guión y ya en los preparativos para filmarlo, no puedo desprenderme de la idea de que, pese a mi esfuerzo por hacer “otra obra”, en el fondo el texto obtenido no es más que mi poema Mi sueño eres tú devuelto a otras imágenes. En cambio, quienes leen el guión, leen «otra cosa»: A ellos les pasa lo que casi siempre le ocurre al público que va a ver la película de una obra original. Ellos leen otra cosa porque hacer cine, a fin de cuentas, es otro cantar.

Cartagena de Indias, 31 de marzo de 2011

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