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  • Ascendido a Miembro de Número en la Academia de la Historia de Cartagena de Indias por "Entre las huellas de la India Catalina", 29 de junio de 2017
Vallenato Vallenato

¿QUÉ ES UN BUEN VALLENATO?

Acordeón Vallenato

Igual se podría titular esta nota, por dar ejemplos infinitos posibles, Poesía y libertadLa libertad de la música o Vallenato y Libertad en fin: Arte es sinónimo preciso de la noción de Libertad. Si encarcela o castra o censura no se trata de Libertad ni de Arte.  Pero si se trata de auténtica Libertad, comporta los asuntos que encarna la Libertad misma: impostores que intentan adueñarse de la libertad ajena e imponer sus odios o prejuicios; grupos humanos seriamente interesados en crear y no sólo en dedicarse a repetir —Crear significa hacer que empiece a existir una cosa—; la pugna entre lo bueno y lo malo al interior de la siempre muy diversa humanidad.

En el caso vallenato

Los pueblos originarios fueron agregando instrumentos de viento, de fricción y de percusión a sus danzas —muchas precursoras de la Puya y de otros aires propios del vallenato, la mayoría extintos— y ese mismo ejercicio de la Libertad permitió que a esos aires se les agregara cantos africanos, versos del romance español, acompañamiento de guitarra, que vino con los conquistadores, y que, hace poco más de 100 años, se cambiarán las flautas indígenas por el acordeón.

La música y la poesía —Las canciones vallenatas se escriben en versos y no en crónicas periodísticas, por más ridículo que hagan los impostores— en América hace mucho que dejaron de permanecer en un sistema cerrado, aislado del arte del mundo y así como es muy difícil hablar hoy de razas humanas, cada vez se hace más difícil hablar de aires puros o de un vallenato puro. ¿Cuál? ¿El de los indígenas? ¿Antes de tener canto? ¿Antes del acordeón?

Sin embargo, Libertad también implica responsabilidad y mi Libertad no me habilita a borrar la memoria histórica, que pertenece al colectivo. Quien ame sólo una época o una estilística del arte puede así promoverlo en una fiesta anual —los festivales son muy efectivos para esto—o si prefiere puede crear una secta. Pero debería dejar de ser risible al decirle a un artista la única forma en que debería hacer su arte. Yo canté lo que quise, en estos últimos 41 años, pese a los sinvergüenzas —en el sentido estricto del vocablo— que trataron de combatir mis cantos desde 1977.   Sólo se canta porque algo se ha perdido, he reformulado muchas veces, y eso ya comporta una acción preservadora del artista. Nunca conocí a un auténtico cantor o poeta —o a un verdadero estudioso de la música y la poesía— que buscara destruir algo. He sido defensor del vallenato lírico, pero créame cuando le digo que disfruto, hasta con mi última fibra, al oír desde un Chicote tocado por un indio Arhuaco hasta una fusión vallenata moderna alucinante como Vivo en el limbo.

¿Qué es un buen vallenato? Sería un canto que guarde clara conexión con los múltiples aires que han existido en esta música, y que expanda el espíritu, bien por la alegría que nos imprime, o por la nostalgia y las reflexiones que nos suscita. Claro, y que no nos provoque cefalea o dispepsia o alguna otra contrariedad médica.

Por Hernán Urbina Joiro

Foto: Obra del pintor Misael Martínez

 

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1 Comment

  • Reply Un vallenato en mi voz. - Hernán Urbina Joiro Septiembre 14, 2018 at 2:58 pm

    […] me mantuve hasta hace 3 años, cuando Juan Mario de la Espriella me pidió cantar un vallenato en mi voz para su disco Mi esencia, un homenaje a sus maravillosos 20 años de vida musical. A […]

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