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  • Ascendido a Miembro de Número en la Academia de la Historia de Cartagena de Indias por "Entre las huellas de la India Catalina", 29 de junio de 2017
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MUY CERCA DE UN INFIERNO

HERNÁN URBINA JOIRO

Aún resuenan las tristes voces soltadas en Copenhague que se limitaron, en principio, a prometer metas para reducir las emisiones de CO2, todas muy parciales, desde el vergonzoso 17 por ciento de los Estados Unidos hasta el insuficiente 20 por ciento de la Unión Europea —que al final, ni siquiera se atrevieron a volver a proponerlas—, todas para intentar que la temperatura promedio del planeta no suba más de dos grados en los siguientes diez o veinte años, lo que por sí sólo también seguirá devastando al mundo.

Hasta ahora ninguna voz se levanta para exigir la eliminación total y realista de las emisiones de CO2 en ningún lapso de tiempo, tal vez porque en el fondo a lo que estamos obligados es a abandonar la actual comodidad y reinventar la manera de consumir, caminar hacia otra sociedad distinta a esta de los combustibles de carbono y de la pobreza y la riqueza extremas. Para esto se requiere aminorar el afán de enriquecerse —que contaminó, empobreció y calentó— a cambio de un afán por combatir la carencia, incluso la carencia de una atmosfera sana para los todos los hombres. De no reinventarse la forma de engullir y de echar andar las industrias, los automóviles, las cocinas en todo el mundo, sólo se cambiará de sitio de emisiones por la vieja economía del carbono. Y esto de reinventar la economía y recuperar el ambiente podría ser otra buena forma de combatir la pobreza, si con ello se genera más trabajo y se mejoran las condiciones de vida y de labores para todos. Pero para lograr esto se necesitan ganas de hacer una verdadera revolución, hacer mucho más que redactar y leer protocolos de prórrogas.

21 de diciembre de 2009
Cartagena de Indias, Colombia.

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