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  • Ascendido a Miembro de Número en la Academia de la Historia de Cartagena de Indias por "Entre las huellas de la India Catalina", 29 de junio de 2017
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FOUCAULT Y LA MALA SALUD DE LA SALUD EN COLOMBIA

Michel Foucault
Michel Foucault

El sistema de salud colombiano hoy obliga a pensar con mayor hondura al tiempo que ha vuelto objeto de triste burla
a los profesionales del sector.

Fue Michel Foucault en su Vida de hombres infames quien señaló que desde el siglo XVIII la medicina empezó a jugar un papel decisivo para vigilar y gobernar a los pueblos, poniendo con ello de presente el temible poder que asumían las directivas de la sanidad en un país. Señalaba, pues, Foucault los inicios modernos del uso de la salubridad y de sus largos hilos para manipular y hacer política a favor de los gobiernos y los regímenes.

Estas nuevas atribuciones a la comunidad médica europea en el siglo XVIII que comentaba Foucault eran impensables en tiempos en que entre los médicos primaba el alivio de los enfermos y no tanto el alivio de las economías de las ciudades o los Estados. Pero, como ya se escribió en este mismo sitio, en la nota Bastones confundidos, sería la creación del Managed Care —los servicios de atención médica dirigida— en los años treinta en los EE.UU. lo que acabaría de modificar profunda y desfavorablemente las relaciones entre los médicos y los enfermos en el mundo occidental hasta los presentes días. Este modelo de ejercicio de la medicina ha llevado a que los intermediarios de la salud constriñan una deplorable atención médica y a devaluar, en casi que cualquier sentido, la profesión misma de quienes incluso son vistos por sus pacientes como fuente de ingresos a través de demandas médicas. Así, irónicamente, resultó «medicalizada» la propia comunidad médica que ayudó a «medicalizar» las economías y los pueblos desde el siglo XVIII, según Foucault.

El sistema de salud colombiano hoy obliga a pensar con mayor hondura al tiempo que ha vuelto objeto de triste burla a los profesionales del sector. Hoy cuando se confirma lo que autoridades como la Academia Nacional de Medicina de Colombia venían denunciando desde el momento mismo de la implantación de la Ley 100 de 1993 que rige la salud de los colombianos, aquel denuncio de que las empresas comercializadoras de la salud en verdad constituirían un nefasto sistema medicofinanciero que no se andaría con lágrimas a la hora de hablar de dinero, es triste constatar que, a más de atentar contra la vida de los enfermos, a quienes le restan criminalmente recursos para la atención médica en lugar de facilitarlos, este sistema ha denigrado en grado costoso de reparar el buen nombre de los profesionales de la salud, como comunidad, que ahora bien pueden ser objeto, además, de aquella impiedad de Quevedo contra los médicos, pero ahora dicha en boca de cualquiera que haya sido «atendido» por este siniestro sistema medicofinanciero que se alude:

Has la cuenta conmigo doctorcillo:
¿Para quitarme un mal me das mil males?
¿Estudias medicina o Peralvillo?
¿De esa cura me pides ocho reales?
Yo quiero hembra, vino y tabardillo
Y gasten tu salud los hospitales.

Cartagena de Indias, 17 de mayo de 2011.

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