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  • Ascendido a Miembro de Número en la Academia de la Historia de Cartagena de Indias por "Entre las huellas de la India Catalina", 29 de junio de 2017
Cartagena

CARTAGENA AUTOEMPODERADA

Hace carrera la equivocación de que otros deben extendernos potestad para hacernos valer, cuando incluso la noción de una Cartagena autoempoderada, que desarrolle con justicia y brío sus grandes aspiraciones, está realmente en la mente de los propios cartageneros.

Hay un ejemplo local que no todos conocen, precisamente, por falta de empoderamiento para depurar los registros históricos y eliminar caricaturas como tantos odios reduccionistas que lastran buena parte de la historiografía colombiana. Siendo en principio reducida por el secuestro y más tarde por el adoctrinamiento cristiano y español, la India Catalina, como pudimos probar con documentos extraídos del Archivo General de Indias en 2004 y 2012, fue capaz de autoempoderarse en Cartagena y aun siendo la concubina de Pedro de Heredia lo denunció en 1536 y 1537 por corrupción en el juicio de residencia que por entonces se le siguió a Don Pedro.

Nadie nos puede dar, lo que por esencia ya tenemos.

Nadie le otorgó patente o facultades especiales a la India Catalina para tomar una postura ética compleja, en todo caso admirable, frente al pillaje del oro por parte de Pedro de Heredia y que pudo hacerle dudar de la campaña salvífica que habría de evitar la condenación a sus congéneres apóstatas. No necesita tampoco la ciudad de un documento o de la aprobación de alguien: Una Cartagena autoempoderada indicaría además el despertar y la madurez de los que teniéndolo todo o no teniendo nada saben que, forzosamente, debe cambiar el actual estado de cosas para que la ciudad no siga caminando hacia el título de una Cartagena sin poder alguno, ni siquiera con el poder para caminar a sitial bueno.

«He estado con el dicho Pedro de Heredia mucho tiempo, y he sido su criada, pero por eso no dejaré de decir verdad», dijo la India Catalina en su acusación de 1537 y, tal vez, en esta segunda década del siglo XXI debamos decir que hemos vivido mucho tiempo siendo indiferentes, no haciendo todo lo que se podría hacer para tener una Cartagena autoempoderada que defienda auténticamente un futuro aún más bello que su pasado, pero que aún no es tarde y que por eso no dejaremos de decir: ¡Basta ya!

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