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  • Ascendido a Miembro de Número en la Academia de la Historia de Cartagena de Indias por "Entre las huellas de la India Catalina", 29 de junio de 2017
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CRÓNICA EN ANIVERSARIO 70 DE EL UNIVERISAL: LAS NOTICIAS FALSAS Y MI CLON

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70 años del diario El Universal: las noticias falsas y mi clon

Fue hace 18 años. Y todavía me inquietan ambas cuestiones. Tras publicarlo en mi columna semanal de entonces, cada miércoles en El Universal, desde ese año de 2000 no deja de atormentarme la posibilidad de haber estimulado, sin jamás desearlo, el asunto de las noticias falsas en Internet. Ese 16 de mayo regresé tarde a mi apartamento. Al abrirme la puerta, mi mujer me preguntó:

—¿Dónde estabas?
—En el cumpleaños de Juan Rulfo —le dije con toda veracidad.

Ahora cada 16 de mayo ella repara en los zapatos o en la ropa que escojo y siempre es una fecha complicada, porque alguien me pregunta si voy a echarme más tarde unos tragos con Rulfo y hasta me dicen que se pierden ese día de sus casas usando la noticia mía, que ahora es falsa y es utilizada con perversidad. Mi noticia fue verdadera. No supe que era la efeméride del gran escritor mexicano hasta que el anfitrión del almuerzo trajo cervezas:

—Estas son por Juan Rulfo, que hoy cumpliría 82 años —dijo.

Ahí nos quedamos hasta bien entrada la noche. El resto es culpa de eso infame que se teje en las mentes, eso que distorsiona la realidad y crea otra paralela.

La otra angustia que cargo es la certeza de que alguien anda haciendo cosas por mí, a mi nombre. La primera vez que tuve sospechas fue en ese mismo año de 2000, cuando me tocó viajar a Bogotá a pagar multas de tránsito, viviendo en Cartagena. Sin poder aclarar nada, en el aeropuerto no me dejaron subir a mi vuelo de regreso porque ya estaba completo, ya habían subido todos los pasajeros. Entonces lo comprendí. Alguien hace cosas a mi nombre. Alguien le subió el precio a mi apartamento y ahora me sofocan con el impuesto predial. Alguien me regaló un paquete adicional de Direct TV y hoy pago más en televisión que en luz y agua. Incluso, aquello, de que me vieron con Gustavo Gutiérrez, que me vieron por San Diego pasar, tuvo que ser otra persona que se hizo pasar por mí. Alguien me está suplantando y eso sí que es un problema. Esto me ha vuelto muy precavido, salgo menos a la calle, siempre con más cuidado. No doy entrevistas. Paso entre mi consultorio y mi apartamento.

Pero después de 18 años, este 19 de febrero tuve pruebas definitivas. No sé qué de gracioso le vio a este caso, pero un académico sevillano me envió, muerto de la risa, la noticia de que yo había cambiado por completo el contenido de mi libro, Entre las huellas de la India Catalina, y ahora declaraba lo opuesto a mis hallazgos de 20 años de investigaciones. En efecto, en un blog —La India Catalina, símbolo (controvertido) de Cartagena de Indias— se lee:

El doctor Urbina asegura que Catalina nunca estuvo de acuerdo con el régimen de terror que infundió Heredia en las tribus del Caribe […] admitiendo también que Catalina sí utilizaba prendas aborígenes (entiéndase un taparrabos por toda vestimenta), como se muestra en la famosa escultura de Cartagena. 

«Ahí está, otra vez», me dije. «Ahí está mi clon haciendo afirmaciones que yo nunca haría». Aquello era absurdo. La sola portada de mi libro, Entre las huellas de la India Catalina, derrumbaría la última de esas declaraciones falsas: que Catalina andaría en taparrabos por Cartagena con Pedro de Heredia. Abundan los documentos que prueban que, tras su regreso a tierra firme, anduvo vestida de española. La otra afirmación, de su presunto juicio de valor sobre la muerte de sus congéneres, los miles de lectores del libro la derrumbarían en el acto. Pero mi clon hizo algo aún más vil. En el blog se cita —parecen frases muy antiguas y fuera de contexto— a un autor, Emilio Arenas, pero lo dejan muy mal parado, como un ignorante de las más de 100 pruebas recabadas sobre la India Catalina en los últimos 20 años, muchas en el Archivo General de Indias. Según el blog, Arenas habría dicho:

La India Catalina forma parte del mito fundacional de un pueblo. Es decir, no existe una historia precisa sobre la indígena. 

Y ocurrió lo de siempre. Al tratar de desenmascararlo, encontré que firmaba alguien desconocido, alguien con quien jamás tendría una charla o una reunión. Es lo de siempre: tras lo que hace mi clon sólo aparecen sombras, seres anónimos. No culpo a nadie. Todo es a causa de la duplicación que pudo ocurrir hace varios años. Tengo sospechas al respecto.

El anfitrión en Cartagena de Indias, aquel 16 de mayo de 2000, nunca más apareció. He preguntado desde entonces por todo el barrio, personalmente y a través de muy diversas personas, he montado vigilancia frente a su edificio, en distintos carros y a distintas horas, pero nunca ha vuelto a aparecer. Esto se tornó más angustiante cuando conocí que Carlos Fuentes dejó escrito:

Rulfo convierte la semilla de Azuela y Guzmán en un árbol seco y desnudo del cual cuelgan unos frutos de brillo sombrío: frutos duales, frutos gemelos.

¿Quién era en realidad el anfitrión de aquél 16 de mayo? Le he advertido a mi mujer que, incluso, han podido crear una copia mía desde hace mucho tiempo. Mientras aclaro todas estas cosas terribles, le deseo larga vida a El Universal, tan larga como la vida inocultable de la India Catalina, inmune a quien intente deformarla de nuevo, aunque se trate de un clon de Johannes Gutenberg y escriba noticias falsas con un lápiz digital.

@UrbinaJoiro

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