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  • Ascendido a Miembro de Número en la Academia de la Historia de Cartagena de Indias por "Entre las huellas de la India Catalina", 29 de junio de 2017
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16 DE JUNIO

                 Primera edición de Ulises, de Joyce             

HERNÁN URBINA JOIRO

Las personas más cercanas me han oído decir que no deja de desconcertarme que, casi siempre, me encuentre viajando fuera de casa el día de mi cumpleaños, el 16 de junio. Y fue, precisamente, en uno de esos viajes a Europa, que coincidió con un 16 de junio, cuando me topé por primera vez con el Ulises de James Joyce, el libro que narra la odisea —el viaje— del agente de publicidad Leopold Bloom por las calles de Dublín el día 16 de junio de 1904. Hoy, de nuevo un 16 de junio, no deja de desconcertarme, además, la curiosa conexión entre Odiseo, Odisea, 16 de junio y James Joyce.

Ulises es el nombre latino del héroe griego Odiseo, protagonista de la Odisea de Homero, palabra esta que los diccionarios asocian, a secas, con “Penalidades o trabajos que pasa alguien”, es decir con lo aciago, sin resultas de provecho, ni final positivo, lo que, en verdad, no refleja la experiencia de Odiseo, que a cada reto se fortalecía más y pudo regresar a Ítaca donde lo esperaba su fiel esposa y su hijo Telémaco. El significado y significante actual de la palabra Odisea, pese a que en los diccionarios se insiste en que fue tomada por pura analogía de la historia de Homero, no refleja, cabalmente, la suerte de Odiseo Ulises—, cuyo destino, en cambio, sí cifra bellamente lo que entraña el ideal de la aventura humana de vivir con todos los riesgos que ella implica.

Odisea sería más acorde a la noción de sufrimiento humano, entendido como estímulo a efectuar un nuevo movimiento para logar avanzar pese al sufrir mismo. Y a propósito, la Odisea personal de James Joyce, que murió de un sangrado digestivo alto, por una úlcera péptica, pareció transcurrir sólo a su interior, en su mente prodigiosa, como lo describen los minuciosos detalles que informa Richard Ellmann en su incomparable biografía. Igual, se cuenta que esa fecha del 16 de junio de 1904, y que luego novelaría James Joyce en su Ulises, fue el día en que Joyce conoció a Nora Barnacle, su futura esposa, con lo que Joyce, de alguna forma, hace homenaje a ese día de tantos equívocos para el protagonista de Ulises, Leopold Bloom, si bien la vida de pareja del propio Joyce no fue tan sufrida, como en efecto sí lo fue para el esposo de la infiel Molly Bloom.

La palabra Odisea no aparece en el Diccionario de Autoridades, ni en el Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico de Corominas y Pascual, y desde que empezó a registrarse en otros diccionarios siempre se aclara que se adaptó por analogía con el poema homérico del mismo nombre. Pero, hay que expresarlo de nuevo: Odiseo Ulises—, el más célebre de los héroes de la guerra de Troya, después de la guerra y tras veinte años de peripecias, logró la felicidad —que es más parecida que nada a la serenidad— tras fortalecerse en la dura experiencia de muchos años, lo que bien encaja con nuestra aspiración existencial.

Indudablemente, James Joyce dejó con su Ulises una verdadera Odisea para incontables lectores de todo el mundo que no logran pasar de unas pocas páginas del libro o lo logran después de muchísimas penalidades por la estructura y la estilística. Pero sí son muchos los que, como Odiseos, llevan a feliz término la travesía que propuso Joyce. Es igual de cierto que no pocos aseguran que este es el libro más difícil de leer en toda literatura mundial, pero tal vez lo dicen porque no han leído más cosas de Joyce. Ulises es un libro difícil de leer, pero aún —creo— es más difícil Finnegans Wake, del mismo Joyce. Me considero muy disciplinado para leer, pero no he podido pasar del primer capítulo de Finnegans —y son 17— a casi ocho años de haberlo comprado.

Este 16 de junio, igual, preparo maletas para viajar, sin tantas penalidades, y sí con la certeza de crecer mientras ejerzo esta aventura de vivir con todos sus riesgos inherentes, aventura de vivir que debería ser la connotación de Odisea para los seres humanos. Quién sabe si sea porque no me gustan las vísceras cocinadas, como a Leopold Bloom, o porque no abandono mi casa más que unas cuantas semanas. Veinte años puede ser algo exagerado.


16 de junio de 2011.

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